Bioneuroemoción de la ansiedad y la depresión (Bioneuroemoción parte I)

Bioneuroemoción | Neurociencia | Psicoanálisis

Este año me he propuesto a través de este blog, escribir artículos que realmente aporten valor y soluciones a problemas reales por los que están atravesando las personas que me siguen y las de mi entorno emocional.

Y este artículo precisamente va dedicado a Carmen Rodríguez, que nos transmitió a través del grupo de Whats App «Mentalidad Poderosa» lo siguiente:

«Mi único hijo de 16 años, está en tratamiento psicológico, psiquiátrico desde noviembre del año pasado, esta presentando ansiedad y depresión, ha tenido avances, pero es un proceso que aún tiene cosas por mostrarnos, a él y también a nosotros sus padres, nada fácil.»

Como entendemos y comprendemos por lo que pueden estar pasando sus padres, hemos decidido buscar información contrastada, científica y de calidad, para poder aportar nuestro granito de arena a que ese chaval de 16 años sane, ya que sabemos lo mucho que todavía tienes para aportar al mundo.

Bioneuroemoción del ansiedad y la depresión

Usaremos dos libros que a mí me están siendo de gran ayuda hace más de 8 años desde que los descubrí y que sirven como referencia para un proceso de auto-indagación profundo:

  1. Diccionario bio-emocional 2016 (Joan Marc Vilanova Pujó)
  2. La enfermedad como camino (Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke)

“Nada puede herirte a no ser que le confieras ese poder”
Un Curso de Milagros (T-20.IV.1:1)

¿Qué nos dice el «DICCIONARIO BIO-EMOCIONAL 2016» sobre la ansiedad y la depresión?

ANSIEDAD

  • Definición: Término que designa el temor ante un peligro que se avecina, ya sea este real o imaginado. Sensación de miedo al futuro, a lo que puede venir o pasar por falta de control de este. Situación de activación más o menos continuada del sistema simpático.
  • Técnico: 4 ª Etapa Embrionaria. Conflicto de desvalorización, limitación, impotencia e incapacidad para afrontar algo.
  • Sentido biológico: El sistema simpático se dispara y toma el control de tu cuerpo para esquivar un peligro. Las reacciones del sistema simpático pueden ser de tres tipos: lucha, huida o parálisis, eso da una variedad distinta de reacciones de ansiedad. La diferencia entre una reacción normal del sistema simpático y la que produce ansiedad reside en que en que en el segundo caso el peligro está en nuestro inconsciente (puede ser más o menos real, pero no somos conscientes de que el peligro está ahí). Eso hace que no podamos reaccionar a ese miedo como sería oportuno, puesto que, o no está manifestado, o esa reacción implicaría un problema aún mayor del que tenemos. Entonces se crea un bucle, pero su sentido sigue siendo el mismo: “hacerse el muerto, huir o luchar con el problema”. Es importante saber que la ansiedad en realidad es una emoción consciente (expresada) que oculta otra de inconsciente (no expresada). Esta segunda es la que realmente nos importa, es la que nos produce la ansiedad.
  • Conflicto: Desvalorización, limitación, impotencia, miedo, mucho miedo, incapacidad para afrontar algo, (por eso el sistema simpático está alerta para tomar el control). En realidad la ansiedad es un síntoma que esconde otra emoción, otro conflicto realmente importante pero que no ha salido a la superficie y es el que debemos buscar. Intentar solucionar la ansiedad como si se tratase de una enfermedad no sirve para nada.
    La imaginación es un arma de doble filo, nos permite crear escenarios donde podemos afrontar las cosas y así aprender de ello (como hacen continuamente los niños). En una persona con ansiedad esa imaginación suele llevarle a los peores finales posibles. Eso se debe a la creencia de que no seremos capaces de conseguirlo y por lo tanto necesitamos entrenarnos para lo peor.

DEPRESIÓN

  • Definición: Alteración de la conciencia, la percepción y la conducta que se caracteriza por sentimientos de tristeza, descorazonamiento y apatía. Está ligada a un drama personal ya sea este consciente o inconsciente.
  • Técnico: 4 ª Etapa Embrionaria. Conflicto general de identidad, territorio, desvalorización y culpabilidad.
  • Sentido biológico: La depresión es un sentimiento último de desesperanza. Es la manifestación pasiva de la agresividad no expresada hacia uno mismo. De-Presión etimológicamente significa Quitar presión (de mi vida). La depresión permite al sujeto “quitar la presión” de los dramas con los que carga.
  • Conflicto: Conflicto de identidad. Y conflicto de territorio, desvalorización o culpabilidad. Si a un conflicto de territorio se produce una reducción de las hormonas (“neutralización hormonal” a modo de protección), la expresión física del conflicto se atenúa, dando lugar a un nuevo conflicto de desvalorización y culpabilidad más sutil (depresión).
  • Hombre diestro: Conflicto de desvalorización y culpabilidad.
  • Hombre zurdo en neutralización hormonal: Conflicto de territorio activo.
  • Mujer zurda o diestra en neutralización hormonal: Conflicto de territorio activo.
  • Mujer diestra: Conflicto de frustración sexual enmascarada en que la sexualidad es vivida como un territorio (“es mío”).
  • En todas las depresiones en las que hay culpabilidad, esta se manifiesta como un elemento que perpetúa la depresión. La desvalorización se vive como “estoy solo” y la culpabilidad como: “es culpa mía porqué no hago nada para dejar de estar solo”. Esto se expresa en un conflicto en el que “no podemos ocupar nuestro territorio”.
  • Depresión estructural endógena: Historias transgeneracionales o de proyecto sentido, duelos no hechos, responsabilidades sobre dramas no asumidas. Pérdidas económicas, duelos, dramas amorosos, muertes, abandonos… Puede deberse a un bloqueo en la circulación de la energía en el clan (imposibilidad de ser feliz sin permiso).
  • Depresión coyuntural reactiva: (Tienen una razón traumática precisa). Las personas que sufren esta depresión se desvalorizan de gran manera. El conflicto está bastante claro pues aparecieron los síntomas en los seis meses posteriores al gran shock.
  • Depresión compensada: Puede provenir de una de las dos anteriores, la diferencia es que aquí se compensa los efectos trabajando, haciendo el payaso, riendo en desmedida, ocupándose demasiado… El conflicto debe alcanzarse tras traspasar esta barrera.

«Sanar es perdonar y perdonar es despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, el cual es tu herencia natural.»
Un Curso de Milagros (T. Introducción 1:7)

¿Qué nos dice el «LA ENFERMEDAD COMO CAMINO» sobre la ansiedad y la depresión?

La depresión

La depresión es un concepto compuesto por un cuadro de síntomas que abarcan desde el abatimiento y la inhibición hasta la llamada depresión endógena con apatía total. La depresión va acompañada de la total paralización de la actividad, la melancolía y de una serie de síntomas corporales como cansancio, trastornos del sueño, inapetencia, estreñimiento, dolor de cabeza, taquicardia, dolor de espalda, trastornos menstruales en la mujer y baja del tono corporal.

El depresivo sufre sentimiento de culpabilidad y continuamente se hace reproches, trata de hacerse perdonar. Cabe preguntar qué es lo que en realidad deprime al depresivo. En respuesta hallamos tres temas:

  1. Agresividad. Antes hemos dicho que la agresividad que no es conducida hacia el exterior se convierte en dolor corporal. Esta afirmación puede completarse diciendo que la agresividad reprimida en el aspecto psíquico conduce a la depresión. La agresividad bloqueada y no exteriorizada se dirige hacia dentro y convierte al emisor en receptor. En la cuenta de la agresividad reprimida se cargan no sólo los sentimientos de culpabilidad sino también los numerosos síntomas somáticos que la acompañan, con sus dolores difusos. En otro lugar decimos que la agresividad sólo es una forma especial de energía vital y actividad. Por lo tanto, el que reprime con miedo su agresividad, reprime también su energía y su actividad. La
    psiquiatría trata de inducir al depresivo a alguna actividad, pero esto el depresivo lo vive como una amenaza. El depresivo evita todo lo que no tiene el reconocimiento público y trata de disimular los impulsos agresivos y destructivos con una vida irreprochable. La agresividad dirigida contra uno mismo encuentra su expresión más clara en el suicidio. En el deseo de suicidio siempre hay que preguntar a quién se dirige en realidad el propósito.
  2. Responsabilidad. La depresión es —dejando aparte el suicidio—la forma extrema de rehuir la responsabilidad. El depresivo no actúa sino que vegeta, más muerto que vivo. Pero a pesar de su negativa a encarar activamente la vida, el depresivo, a través de la puerta trasera de los sentimientos de culpabilidad, sigue teniendo que afrontar el tema de la «responsabilidad». El miedo a asumir responsabilidad está en primer término en todas las depresiones que se producen precisamente cuando el paciente tiene que entrar en otra fase de la vida, por ejemplo, claramente en la depresión postparto.
  3. Renuncia, soledad, vejez, muerte. Estos cuatro conceptos íntimamente relacionados entre sí abarcan el último y, a nuestro entender, más importante conjunto de temas. El paciente que sufre depresión es obligado violentamente a afrontar el polo de la muerte. Todo lo vivo, como movimiento, cambio, relación social y comunicación es arrebatado al depresivo y se le ofrece el polo opuesto a lo vivo: apatía, inmovilidad, soledad, pensamientos sobre la muerte. El polo de la muerte que con tanta fuerza se manifiesta en la depresión, es la sombra de este paciente.

El conflicto radica en que se teme tanto a la vida como a la muerte. La vida activa trae consigo culpabilidad y responsabilidad y esto es lo que uno quiere evitar. Asumir responsabilidad significa también renunciar a la proyección y aceptar la propia soledad. La personalidad depresiva tiene miedo de esto y, por lo tanto, necesita personas a las que aferrarse. La separación o la muerte de una de estas personas suele ser desencadenante de una depresión. Uno se ha quedado solo, y uno no quiere vivir solo ni asumir responsabilidad. Uno tiene miedo a la muerte y, por lo tanto, no reconoce las condiciones de la vida. La depresión nos da sinceridad: hace visible la incapacidad de vivir y de morir.

 

REGLAS PARA IDENTIFICAR Y SANAR UN SÍNTOMA (LA ENFERMEDAD COMO CAMINO)

  • 1ra. regla: en la interpretación de los síntomas, renunciar a las aparentes relaciones causales en el plano funcional. Estas siempre se encuentran y su existencia no se discute. Sin embargo, no son aptas para la interpretación de un síntoma. Nosotros interpretamos el síntoma únicamente en su manifestación cualitativa y subjetiva. Las cadenas causales fisiológicas, morfológicas, químicas, nerviosas, etc., que puedan utilizarse para la realización del síntoma son indiferentes para la explicación de su significado. Para reconocer una sustancia sólo importa que algo es y cómo es, no por qué es.
  • 2da. regla: analizar el momento de la aparición de un síntoma. Indagar en la situación personal, pensamientos, fantasías, sueños, acontecimientos y noticias que sitúan el síntoma en el tiempo.
  • 3ª. regla: hacer abstracción del síntoma convirtiéndolo en principio y trasladarlo al plano psíquico. Escuchar con atención las expresiones idiomáticas, las cuales pueden servirnos de clave, ya que nuestro lenguaje es psicosomático.
  • 4ª. regla: las dos preguntas: «¿Qué me impide este síntoma?» y «¿Qué me impone este síntoma?», suelen revelar rápidamente el tema central de la enfermedad.
  • 5ª. Regla: Cuando una observación es acertada, duele.

 

  • RESUMEN DE LA TEORÍA (LA ENFERMEDAD COMO CAMINO)
    1. La conciencia humana es polar. Esto, por un lado, nos da discernimiento y, por otro, nos hace incompletos e imperfectos.
    2. El ser humano está enfermo. La enfermedad es expresión de su imperfección y, en la polaridad, es inevitable.
    3. La enfermedad del ser humano se manifiesta por síntomas. Los síntomas son partes de la sombra de la conciencia que se precipitan en la materia.
    4. El ser humano es un microcosmos que lleva latentes en su conciencia todos los principios del macrocosmos. Dado que el hombre, a causa de su facultad de decisión, sólo se identifica con la mitad de principios, la otra mitad pasa a la sombra y se sustrae a la conciencia del hombre.
    5. Un principio no vivido conscientemente se procura su justificación de existencia y de vida a través del síntoma corporal. En el síntoma el ser humano tiene que vivir y realizar aquello que en realidad no quería vivir. Así pues, los síntomas compensan todas las unilateralidades.
    6. ¡El síntoma hace sincero al ser humano!
    7. En el síntoma el ser humano tiene aquello que le falta en la conciencia.
    8. La curación sólo es posible cuando el ser humano asume la parte de la sombra que el síntoma encierra. Cuando el ser humano ha encontrado lo que le faltaba, huelgan los síntomas.
    9. La curación apunta a la consecución de la plenitud y la unidad. El hombre está curado cuando encuentra su verdadero ser y se unifica con todo lo que es.
    10. La enfermedad obliga al ser humano a no abandonar el camino de la unidad, por ello LA ENFERMEDAD ES EL CAMINO DE LA PERFECCIÓN.

Espero que con toda esta información, tu hijo pueda sanar y con él toda la familia y el ambiente emocional del hogar se estabilice. Recordar como nota final que el amor es la medicina final en todo proceso de sanación.

Os dejo un excelente fragmento de la película «Conversaciones con Dios» para ampliar la información sobre nuestro inconsciente psicosomatizado en nuestra realidad través de unas preguntas de indagación profundas.

Con cariño Edgar Doménech Coach

Edgar Doménech Coach – Más de 20 años de experiencia en el ámbito deportivo y de la salud.

 – Entrenador personal y Monitor de Culturismo por la Escuela Nacional de Entrenadores.  

– Coach de Nutrición y Salud por el Instituto de las Ciencias de la Nutrición y la Salud (ICNS).

– Diplomado en Bioneuroemoción por Enric Corbera Institute.

También te puede interesar…