«Con lo que tú eres, lo grande que eres por dentro y tanto que tienes para dar, me es imposible pensar, que en el momento que estás, seas capaz solo de dar tu Amor Incondicional a una sola persona. Deja que las personas que estén por venir te sorprendan y permítete ver de lo que son capaces de sacar de ti.»
(Sara Ortega)
Bienvenid@s una semana más a mi blog, donde intento escribir cada martes artículos de calidad para solucionar problemas cotidianos.
La semana pasada hablé «del amor del ego al amor infinito» aprovechando el proceso que estoy viviendo internamente en la percepción y la forma de ver de las relaciones de pareja. Este artículo nace con la intención de ampliar el tema que surgió en esta serie de vivencias.
Y para ello en este artículo, me gustaría explicar los tres tipos de amor e intentar explicar lo que es un amor sin apego, lo que experimentó Siddharta Gautama Buddha, algo que estoy empezando a vislumbrar y experimentar en mi mente.
«Este curso no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se puede enseñar. Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, el cual es tu herencia natural.»
(Un Curso de Milagros T-1. In. 1:6-7.)
1. LOS TRES TIPOS DE AMOR
Hace unos cuantos años que sigo y leo al maestro espiritual y yoghi Osho, el cual en su libro «Aprender a amar» nos hace una magistral exposición sobre los tres tipos de amor que experimentamos los seres humanos.
El amor del ego: Es el más popular de todos y el más irreal. Está orientado hacia un objeto y es conocido como EROS. Ves a una persona increíble, inteligente, con un bonito cuerpo y la quieres para ti (la palabra querer ya tiene en programación neurolingüística una connotación negativa de poseer).
Queremos poseer al otro, y cuando conseguimos que se fije en nosotros, intentamos ofrecerle cosas materiales, o lo que sea, con tal de manipular su psique para que se quede. Entonces empezamos a pensar que como para nosotros es increíble, lo será para muchas personas más, y ahí nacerán los celos, los enfados, las distorsiones de lo que creemos que es el amor.
Este es el amor del ego y empieza cuando nos proporciona aquello que creemos necesitar, que creemos que no está dentro de nosotros: Ya sea belleza, inteligencia, compañía, apoyo económico…
Este tipo de amor suele acabar en el matrimonio, pues desde el principio desearás poseer a esa persona y tenerla bajo control a través de un compromiso con el único fin de que la fuente de tu bienestar nunca cese y que sólo tú puedas disfrutar de ella. Así es como empezarás a destruir a ese hombre o esa mujer, dejará de ser libre y con el tiempo diremos que «nos hemos distanciado» y se perderá todo aquello que lo hacia especial.
En este caso el matrimonio no es más que un símbolo del miedo, miedo a perder aquello que nos hace sentir bien. Cuidado con el amor del ego, los que aman así sólo lo hacen si reciben algo a cambio. Siempre se busca una compensación, con lo cuál no es amor, es necesidad. Este tipo de amor es un amor condicional, es un amor sobre posesión de un objeto (el otro) el cual se supone que si se queda nos dará el amor y la felicidad que no tenemos dentro.
El amor del sujeto: En este tipo del amor el objeto no es importante, lo importante es tu subjetividad. Eres una persona amorosa así que brindas tu amor a alguien. El amor es tu cualidad, así que no está orientado a un objeto, estás rebosante de amor ya que tu propio ser es amoroso y lo expandes a los demás.
Incluso en soledad eres amoroso, te sientes bien en tus momentos de soledad. Cuando te enamoras con este tipo de amor tendrás más alegría que con el primero. Y disfrutarás permitiendo que la otra persona siga siendo lo que es sin pretender cambiar nada de lo que es, ya que es un amor sin grilletes.
El amor significa desear toda la belleza del mundo para aquello que amas y la libertad es el propósito más bello de la conciencia humana, el más preciado, no puedes arrebatarlo. Si realmente amas a alguien, el primer regalo, el primer don que ofrezcas, será el don de la libertad.
El segundo tipo de amor no es posesivo y no se preocupará mucho porque otra persona aprecie a su mujer u hombre. No hay celos, pues no hay lujuria sino amistad.
El amor infinito: Hay un tercer tipo de amor en el que el objeto y el sujeto desaparece. En el primer tipo de amor el objeto es importante y en el segundo tipo de amor el subjeto es importante. En este tipo de amor el objeto y el subjeto desaparecen, ya no divides la realidad de ningún modo.
Objeto, sujeto; conocedor, conocido; amante, amado… Todas las divisiones desaparecen. Hay amor, porque el amor es lo que eres, esa es tu naturaleza, porque no existe la voluntad de amar. Amar es tu verdadera cualidad. Igual que los peces nadan y no tienen la voluntad de nadar, simplemente nadan porque es lo que son. No es que por la mañana ames y por la tarde no ames, no es que ames a unos y a otros un poco menos. El amor es tu condición, has llegado a casa, te has convertido en el amor.
Así que con esta breve explicación me gustaría invitarte a que aprendieras más sobre el amor. Pasa del amor del ego al amor del sujeto, pero se consciente que tu meta es el amor infinito que es lo que eres.
«Enseña sólo amor pues eso es lo que eres» (Un Curso de Milagros)
2. EL AMOR NO SE DA, SE EXPANDE A TODOS
Tras comprender hace cosa de un mes, que había estado amando a mis anteriores relaciones con condiciones, me propuse en buscar una forma auténtica de amar. En estas semanas está llegando a mí en budismo moderno, me está sorprendiendo mucho la sencillez de sus enseñanzas e incluso este sábado 11 de marzo de 11:00 a 14:00 horas, iré a un curso llamado «Amar sin apego» que pienso que me va ayudar a entender desde la visión budista. Pero hasta que vaya y os pueda contar mi experiencia, os escribo ahora lo que siento y la visión que tenía Buddha.
¿Quién es el Buda Shakyamuni?
El Buda histórico nació en 463 a.C. como Siddhartha Gautama, un príncipe en un pequeño reino tribal del clan Shakya en la región sur de Nepal. Insatisfecho con la vida palaciega, Siddhartha renunció a su vida como príncipe y se convirtió en un asceta errante dedicado a encontrar la respuesta al dolor en si mismo.
Durante años, Siddhartha vivió una vida de gran autonegación y disciplina. Esperaba que estas prácticas le proporcionaran el conocimiento que necesitaba para encontrar sus respuestas. Después de seis años, su cuerpo estaba muy debilitado y cercano a la muerte y no se encontraba más cerca de su objetivo que cuando había comenzado. Se dio cuenta de que la autonegación era un obstáculo para el autodescubrimiento, tanto como lo era la autoindulgencia.
Recuperando su salud, se dirigió al pie de un árbol de Bodhi y se sentó a meditar profundamente. Se deshizo de todas las distracciones de su mente y despertó a la máxima realidad. Se convirtió en un Buda o en un “Hombre despertado” Desde ese momento, se lo llamó Buda Shakyamuni: el sabio del clan Shakya.
Por su compasión, se propuso compartir su conocimiento. Durante los siguientes 42 años, el Buda viajó por toda la India enseñando a las personas según su capacidad de comprender.
Gradualmente aumentó su nivel de comprensión hasta el punto de que estaban listos para recibir su mayor enseñanza, el Sutra del loto. El Buda enseñó el Sutra del loto durante los últimos 8 años de su vida. Murió pacíficamente en un bosque de árboles Sala el año 383 a.C.
«Si no aprendes a amarte a ti mismo, tendrás siempre dificultades para amar a alguien. La lógica es que no podemos entregar amor sin primero sentir amor por nosotros mismos.» (Buda Sakyamuni)
Cabe pararse a analizar esta frase del «hombre despierto», aquel que se dio cuenta que el amor no se entrega, se es amor y en consecuencia amas. Piensa que si entregas algo lo pierdes, si eres aquello que das no lo puedes perder porque es infinito. Las dificultades surgen cuando creemos que entregar una parte de nuestro amor hace que logremos algo a cambio, normalmente pensamos que es algo que no tenemos dentro de nosotros mismos, y queremos obtenerlo a través de la entrega.
La entrega es sinónimo de sacrificio y sacrificarse no es amor, es ego. El ego siempre piensa que si no se sacrifica las cosas no valen la pena. Hay miles de refranes que nos incitan a que a través del sufrimiento valoremos las cosas, pero como decía Buda Sakyamuni…
«El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional» (Buda Sakyamuni)
Y esas creencias y valores hemos forjado como sociedad hasta que empezamos a atibar momentos de ese «hombre o mujer despiertos» que tenemos dentro de nosotros mismos.
3. TIENES AMOR INFINITO QUE DAR
Gueshe Kelsang Gyatso Rimpoché, ilustre erudito budista y maestro realizado de meditación reconocido internacionalmente, ha sido pionero en la introducción del budismo moderno en la sociedad actual. Ha escrito veintidós obras de gran importancia en las que unifica magistralmente la antigua sabiduría budista con el modo de vida contemporáneo. Es asimismo fundador de más de mil doscientos centros y grupos de budismo kadampa por todo el mundo.
La principal enseñanza del budismo occidental moderno o Budismo Kadampa, a través del venerable Gueshe Kelsang Gyatso, nos insta a amar a todos los seres sintientes, ese amor infinito que mencionábamos al principio del artículo.
Y aquí me pregunto a mí mismo y a ti que estás leyendo este artículo:
- ¿Eres capaz de eliminar el rencor de tu mente hacia tus anteriores relaciones de pareja? (Recomiendo el trabajo del anterior artículo)
- ¿Eres capaz de amar a tu madre y a tu padre sin condiciones, sabiendo que lo han hecho lo mejor que han podido o sabido con sus circunstancias personales, laborales, sociales y familiares, y según su estado de conciencia?
- ¿Eres capaz de analizar las proyecciones de tu mente cuando alguien no te cae bien, verte reflejado y saber que esa persona no te hace nada, sino que es algo que no has sanado de ti mism@?
- ¿Eres capaz de amar a todo y a todos?
Esta es la visión de buda, despierta y olvida todos los sueños de rencor, maldad, sufrimiento… y ama, ama a todos y a todo, usa lo que te sucede para aprender de ti, porque como decía Buda Sakyamuni «lo que te molesta de otros es algo que no has sanado de ti mism@».
Si aprendemos de la vida lo que es el verdadero amor, podremos sentirnos en plenitud con nuestra realidad y eliminar el sufrimiento humano en torno a las relaciones de pareja.
«Sueña con la bondad de tu hermano en vez de concentrarte en sus errores. Elige soñar con todas las atenciones que ha tenido contigo, en vez de contar todo el dolor que te ha ocasionado. Perdónale sus ilusiones y dale gracias por toda la ayuda que te ha prestado. Y no desprecies los muchos regalos que te ha hecho sólo porque en tus sueños él no sea perfecto.»
(Un Curso de Milagros T-27. VII. 15:3-6).
Os dejo un poema escrito por Gurjeet Kaur, una gran seguidora y una excelente persona, sobre el amor consciente y que me hacía mucha ilusión compartirlo en el artículo de hoy:
Amor – Gurjeet Kaur
Sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la que se le desea todo lo bueno,
Pienso que tener presente en nuestro día día el amor todo tendría otro punto de partida,
implicando paralelamente una mirada más empática y compasiva hacia los demás y en los actos.
Fundamentar las relaciones de amor,
con familiares,
con amigos,
con conocidos,
en definitiva, con seres vivos, de carne y hueso,
porque causan un impacto directo
en nuestras vidas,
fomentando bienestar,
quizás momentáneo, por horas, días o para siempre,
produciendo un cambio mental y emocional positivamente,
provocando satisfacción y un plus de autoestima.
Tal como apunta Emilio Duró, la vida fracasa con golpes emocionales y no racionales,
el ser humano al fin y al cabo busca ser querido,
un motivo por el que seguir.
Por eso, considero que hemos de cuidar
las respuestas que damos en nuestro cotidiano,
atendiendo a los intentos de conexión emocional como debemos, con respeto y tolerancia.
Os dejo también dos canciones de rap que se acercan mucho a la visión de relaciones conscientes o relaciones sanas. ¡¡Nos vemos la próxima semana!!
Con cariño Edgar Doménech Coach
- AMOR LIBRE con Nach y Shuga Wuga:
- AMOR CONSCIENTE con Ambkor


