Las 5 leyes biológicas que explican la causa, el desarrollo y la curación natural de las enfermedades (Bioneuroemoción parte II)

Bioneuroemoción | Neurociencia | Psicoanálisis

«La enfermedad es un intento de la naturaleza para sanar al hombre»

(Carl Gustav Jung)

Bienvenidos y bienvenidas una semana más al blog donde vamos a dedicar el trabajo de la semana a hablar y escribir de la enfermedad, qué es, cómo se expresa y para qué sirve. Para ello utilizaremos de referencia el maravilloso libro «La enfermedad como camino»  como venimos haciendo y también las enseñanzas de la Nueva Medicina Germánica del Doctor Ryke Geerd Hamer. Así que vamos a ello.

Para empezar a entender la enfermedad pondré un símil fácil. El cuerpo nos envía constantemente señales. Igual que llamamos «hambre» al impulso neuro-fisiológico que nos envía el cuerpo para comer; o llamamos «necesito ir al baño» cuando este nos envía la necesidad de vaciar el depósito para poder volver a repostar energía en forma de calorías.

Cualquier dolor, o síntomas físico, situación de dificultad que se repite, etcétera, nos envía el mensaje de que algo debemos cambiar.

Ser coherente entre lo que pensamos, sentimos y hacemos es la clave de para entender el idioma psicosomático de la enfermedad.

“Pensemos en la última vez que hemos estado resfriados. Seguramente nos goteaba la nariz y teníamos tos, fiebre y otros síntomas diversos. La mayoría de la gente atribuye los resfriados a una sola causa, como un virus. Pero cuando los científicos colocan virus del resfriado en la nariz de cien personas, solo enferman entre el 25 y el 40 % de ellas. Por lo tanto, el virus no puede ser la esencia de un resfriado; debe de estar pasando algo más complejo.

El virus es necesario, pero no suficiente. Este conjunto de síntomas al que llamamos «resfriado» no implica solo nuestro cuerpo, sino también nuestra mente. Por ejemplo, las personas introvertidas o de mentalidad negativa tienden más a desarrollar un resfriado si su nariz entra en contacto con el virus”

(Libro: El hombre y sus símbolos. Autor: Carl Gustav Jung)

 

¿Qué es la enfermedad y para qué sirve?

«El cuerpo nunca está enfermo ni sano ya que en él sólo se manifiestan las informaciones de la mente.»

(Libro: La enfermedad como camino. Autores: Thorwald Dethlefsen y Rúdiger Dahlke)

El cuerpo no hace nada por sí mismo. Para comprobarlo, basta ver un cadáver. El cuerpo de una persona viva debe su funcionamiento precisamente a estas dos instancias inmateriales que solemos llamar conciencia (alma) y vida (espíritu).

La conciencia emite la información que se manifiesta y se hace visible en el cuerpo. La conciencia es al cuerpo lo que un programa de radio al receptor. Dado que la conciencia representa una cualidad inmaterial y propia, naturalmente, no es producto del cuerpo ni depende de la existencia de éste.

Lo que ocurre en el cuerpo de un ser viviente es expresión de una información o concreción de la imagen correspondiente (imagen en griego es eidolon y se refiere también al concepto de la «idea»). Cuando el pulso y el corazón siguen un ritmo determinado, la temperatura corporal mantiene un nivel constante, las glándulas segregan hormonas y en el organismo se forman anticuerpos. Estas funciones no pueden explicarse por la materia en sí, sino que dependen de una información concreta, cuyo punto de partida es la conciencia. Cuando las distintas funciones corporales se conjugan de un modo determinado se produce un modelo que nos parece armonioso y por ello lo llamamos salud. Si una de las funciones se perturba, la armonía del conjunto se rompe y entonces hablamos de enfermedad.

Enfermedad significa, pues, la pérdida de una armonía o, también, el trastorno de un orden hasta ahora equilibrado (después veremos que, en realidad, contemplada desde otro punto de vista, la enfermedad es la instauración de un equilibrio). Ahora bien, la pérdida de armonía se produce en la conciencia, en el plano de la información, y en el cuerpo sólo se muestra. Por consiguiente, el cuerpo es vehículo de la manifestación o realización de todos los procesos y cambios que se producen en la conciencia. Así, si todo el mundo material no es sino el escenario en el que se plasma el juego de los arquetipos, con lo que se convierte en alegoría, también el cuerpo material es el escenario en el que se manifiestan las imágenes de la conciencia. Por lo tanto, si una persona sufre un desequilibrio en su conciencia, ello se manifestará en su cuerpo en forma de síntoma.

Por lo tanto, es un error afirmar que el cuerpo está enfermo —enfermo sólo puede estarlo el ser humano—, por más que el estado de enfermedad se manifieste en el cuerpo como síntoma.

«Síntomas hay muchos, pero todos son expresión de un único e invariable proceso al que llamamos enfermedad y que se produce siempre en la conciencia de la persona»

(Libro: La enfermedad como camino. Autores: Thorwald Dethlefsen y Rúdiger Dahlke)

Sin la conciencia, pues, el cuerpo no puede vivir ni puede «enfermar».

Aquí conviene entender que nosotros no suscribimos la habitual división de las enfermedades en somáticas, psicosomáticas, psíquicas y espirituales. Esta clasificación sirve más para impedir la comprensión de la enfermedad que para facilitarla.

Nuestro planteamiento coincide en parte con el modelo psicosomático, aunque con la diferencia de que nosotros aplicamos esta visión a todos los síntomas sin excepción.

La distinción entre «somático» y «psíquico» puede referirse, a lo sumo, al plano en el que el síntoma se manifiesta, pero no sirve para ubicar la enfermedad.

El antiguo concepto de las enfermedades del espíritu es totalmente equívoco, dado que el espíritu nunca puede enfermar: se trata exclusivamente de síntomas que se manifiestan en el plano psíquico, es decir, en la conciencia del individuo.

Trataremos de trazar un cuadro unitario de la enfermedad que, a lo sumo, sitúe la diferenciación «somático» / «psíquico» en el plano de la manifestación del síntoma que predomine en cada caso.

Con la diferenciación entre enfermedad (plano de la conciencia) y síntoma (plano corporal) nuestro examen se desplaza del análisis habitual de los procesos corporales hacia una contemplación hoy insólita del plano psíquico.

Por lo tanto, actuamos como un crítico que no trata de mejorar una mala obra teatral analizando y cambiando los decorados, el atrezzo y los actores, sino que contempla la obra en sí.

«Cuando el cuerpo de una persona manifiesta un síntoma, éste llama la atención interrumpiendo con frecuencia y bruscamente, la continuidad de la vida diaria. Un síntoma es señal que atrae atención, interés y energía y, por lo tanto, impide la vida normal. Un síntoma reclama nuestra atención, lo queramos o no.»

(Libro: La enfermedad como camino. Autores: Thorwald Dethlefsen y Rúdiger Dahlke)

Esta interrupción que nos parece llegar de fuera nos produce una molestia y desde ese momento no tenemos más que un objetivo: eliminar la molestia.

El ser humano no quiere ser molestado, y ello hace que empiece la lucha contra el síntoma. La lucha exige atención y dedicación: el síntoma siempre consigue que estemos pendientes de él.

Desde los tiempos de Hipócrates, la medicina académica ha tratado de convencer a los enfermos de que un síntoma es un hecho más o menos fortuito cuya causa debe buscarse en los procesos funcionales en los que tan afanosamente se investiga.

La medicina académica evita cuidadosamente la interpretación del síntoma, con lo que destierra tanto al síntoma como a la enfermedad al ámbito de lo incongruente.

Con ello, la señal pierde su auténtica función; los síntomas se convierten en señales incomprensibles.

«Si el hombre comprendiera la grandeza y la dignidad de la enfermedad y la muerte, vería lo ridículo del empeño en combatirla con todas sus fuerzas.»

(Libro: La enfermedad como camino. Autores: Thorwald Dethlefsen y Rúdiger Dahlke)

La enfermedad arraiga en el ser tan hondo como la muerte y no se la puede eliminar con unas cuantas manipulaciones incongruentes y funcionales.

Naturalmente, de semejante desengaño puede uno protegerse por el procedimiento de reducir la enfermedad y la muerte a simples funciones y así poder seguir creyendo en la propia grandeza y poder.

En suma, la enfermedad es un estado que indica que el individuo, en su conciencia, ha dejado de estar en orden o armonía.

Esta pérdida del equilibrio interno se manifiesta en el cuerpo en forma de síntoma.

El síntoma es, pues, señal y portador de información, ya que con su aparición interrumpe el ritmo de nuestra vida y nos obliga a estar pendientes de él.

El síntoma nos señala que nosotros, como individuo, como ser dotado de alma, estamos enfermos, es decir, que hemos perdido el equilibrio de las fuerzas del alma.

El síntoma nos informa de que algo falla. Denota un defecto, una falta. La conciencia ha reparado en que, para estar sanos, nos falta algo. Esta carencia se manifiesta en el cuerpo como síntoma.

El síntoma es, pues, el aviso de que algo falta.

Cuando el individuo comprende la diferencia entre enfermedad y síntoma, su actitud básica y su relación con la enfermedad se modifican rápidamente.

Ya no considera el síntoma como su gran enemigo cuya destrucción debe ser su mayor objetivo sino que descubre en él a un aliado que puede ayudarle a encontrar lo que le falta y así vencer la enfermedad.

Porque entonces el síntoma será como el maestro que nos ayude a atender a nuestro desarrollo y conocimiento, un maestro severo que será duro con nosotros si nos negamos a aprender la lección más importante.

La enfermedad no tiene más que un fin: ayudarnos a subsanar nuestras «faltas» y hacernos sanos.

El síntoma puede decirnos qué es lo que nos falta —pero para entenderlo tenemos que aprender su lenguaje—.

Este libro tiene por objeto ayudar a reaprender el lenguaje de los síntomas. Decimos reaprender, ya que este lenguaje ha existido siempre, y por lo tanto, no se trata de inventarlo, sino, sencillamente, de recuperarlo.

«El lenguaje psicosomático saber la relación entre el cuerpo y la mente. Si conseguimos descubrir esta ambivalencia del lenguaje, pronto podremos oír y entender lo que nos dicen los síntomas.»

(Libro: La enfermedad como camino. Autores: Thorwald Dethlefsen y Rúdiger Dahlke)

Los síntomas nos dicen cosas más importantes que nuestros semejantes, ya que son compañeros más íntimos, nos pertenecen por entero y son los únicos que nos conocen de verdad. Esto, desde luego, supone una sinceridad difícil de soportar.

Nuestro mejor amigo nunca se atrevería a decirnos la verdad tan crudamente como nos la dicen siempre los síntomas.

No es, pues, de extrañar que nosotros hayamos optado por olvidar el lenguaje de los síntomas. Y es que resulta más cómodo vivir engañado. Pero no por cerrar los ojos ni hacer oídos sordos conseguiremos que los síntomas desaparezcan.

Siempre, de un modo o de otro, tenemos que andar a vueltas con ellos. Si nos atrevemos a prestarles atención y establecer comunicación, serán guías infalibles en el camino de la verdadera curación.

Al decirnos lo que en realidad nos falta, al exponernos el tema que nosotros debemos asumir conscientemente, nos permiten conseguir que, por medio de procesos de aprendizaje y asimilación consciente, los síntomas en sí resulten superfluos.

 

Las 5 leyes biológicas que explican la causa, el desarrollo y la curación natural de las enfermedades

 

En octubre del año 1981, el Dr. Ryke Geerd Hamer presentó como tesis post-doctoral en la Universidad de Tubinga en Alemania, la primera ley biológica. Descripta como la ley férrea del cáncer, armó las bases para el desarrollo de las 5 leyes biológicas y lo que hoy conocemos como Nueva Medicina Germánica.

“La ciencia de la embriología y nuestro conocimiento de la evolución del hombre son la base de la medicina. Son las dos fuentes que nos revelan la naturaleza del cáncer y de todas las llamadas enfermedades “.

Dr. Ryke Geerd Hamer

 

1) Primera ley biológica: La ley férrea del cáncer

  • PRIMER CRITERIO: Todo Programa Biológico Especial Significativo (SBS) es originado por un DHS (Síndrome de Dirk Hamer), el cual es un conflicto serio que conmociona, es extremadamente agudo, dramático, y que aísla, el cual ocurre simultáneamente en los tres niveles: PSIQUE – CEREBRO – ORGANO.
    • SEGUNDO CRITERIO: En el momento de un DHS, el conflicto biológico determina la ubicación de un SBS en el cerebro denominado como Foco de Hamer (FH) y la ubicación en el órgano correspondiente como cáncer o cáncer-equivalente.

      • TERCER CRITERIO: El desarrollo del SBS desde el DHS hasta la resolución del conflicto (CL = conflictolisis) hasta la crisis epiléptica/epileptoide en lo más alto de la fase de sanación y el retorno a la normalidad (normotonía) se ejecuta en todos los tres niveles (psique – cerebro – órgano).

La primera ley biológica nos explica el origen de cada “enfermedad” demostrando que existe una relación directa entre un acontecimiento especial vivido por una persona con el diagnóstico médico.

Este hecho o acontecimiento pudo ser vivido en el pasado, o bien que lo esté viviéndolo en el presente, o incluso no ser real y estar vinculado con el futuro, generado por nuestros pensamientos. Cabe remarcar que la situación o acontecimiento no tiene la obligación de ser catastrófico, aunque suele serlo, porque cada persona percibe sus problemas de forma particular. Sin embargo, la vivencia de esa situación cumple ciertos criterios característicos, recurrentes y presentes en todos los casos los cuales ampliaremos más adelante.

La primera ley declara que siempre se produce un cambio en nuestro cuerpo como reacción a un shock biológico, generando cambios a nivel del cuerpo, el cerebro y la psique. 

Por lo tanto, frente a una acción (conflicto o shock biológico) se produce una reacción la cual se manifiesta como una úlcera, una necrosis, una proliferación celular, un aumento o disminución de la función de un órgano o tejido cuando describimos ese impacto a nivel corporal. También se activa un foco de Hamer a nivel cerebral, el cual se manifiesta en una TAC sin contraste. En cuanto a la activación a nivel de la psique, fácilmente podemos asociar una situación “especial” con cambios en el comportamiento y la forma de pensar. Ese es el impacto a nivel de la psique. Luego avanzaremos en la segunda ley que nos explica la reacción de cada tejido del cuerpo según su patrón de comportamiento determinado.

Por último, esta primera ley afirma que una vez solucionada esa situación en particular, el cuerpo, el cerebro y la psique restituyen todo a su estado original. Sorprendente afirmación ya que nos da a entender que el cuerpo repara y restituye todo, incluso tumores y glándulas que se sentencian como “no funcionales”, por ejemplo.

 

2) Segunda ley biológica: La ley bifásica de todos los SBS

  • Siempre que exista una resolución del conflicto (CL), aplicará la ley de las dos fases de todo Programa Biológico Especial Significativo (SBS).

La segunda ley nos explica que todos los programas biológicos presentan un comportamiento bifásico. 

Podemos decir brevemente que toda “enfermedad” tiene 2 fases: una fase de adaptación y otra de reparación (o restitución) de la adaptación.

Esto significa que, partiendo de la normalidad o normotonía, a partir del acontecimiento descrito anteriormente conocido como DHS, todos los programas especiales o SBS (por sus siglas en alemán) inician una fase inicial conocida como fase simpaticotónica para luego de encontrar una solución al conflicto específico, se inicia la segunda fase llamada vagotónica.

Durante la fase inicial o simpaticotónica se realizan las adaptaciones necesarias para afrontar la situación especial (esto podría incluir el desarrollo de un tumor o la proliferación de algún tipo celular conocidos como tumores) y, una vez que se haya encontrado la solución y resuelto el tema en cuestión, se inician los procesos necesarios para restaurar el órgano o tejido al estado previo al inicio del programa(incluso la destrucción y reabsorción de los tumores, o su encapsulación si no están disponibles los elementos biológicos necesarios.

 

3) Tercera ley biológica: El sistema ontogenético del SBS

  • El sistema ontogénico de un Programa Biológico Especial Significativo (SBS) de cáncer o cáncer-equivalentes (SBS-cáncer y SBS-cáncer-equivalente).
    • El llamado “compás” de la Nueva Medicina Germánica.

      • El sistema ontogénico de un Programa Biológico Especial Significativo (SBS) de la Naturaleza.

La tercera ley revela el comportamiento de cada órgano y tejido de nuestro cuerpo gracias al estudio y actualización en el campo de la embriología y la evolución de la vida en la tierra.

Podemos afirmar, y es un hecho conocido por la medicina convencional, que en un momento determinado, todo embrión adopta una forma de disco trilaminar (significa que posee 3 capas) del cual derivan todos los órganos y tejidos del cuerpo.

Nuestro querido doctor Hamer logró identificar los comportamientos de las 3 capas embrionarias y de esta forma, explicar de forma precisa los cambios orgánicos productos de la activación de cada uno de los programas biológicos. Esta ley también nos permite anticipar el proceso de adaptación en forma concreta, o sea, predecir la evolución de los órganos afectados por todas las mal llamadas “enfermedades”.

 

4) Cuarta ley biológica: El sistema ontogenético de los microbios.

  • Correlación entre CEREBRO – CAPAS GERMINATIVAS – MICROBIOS

La cuarta ley explica la relación entre el cuerpo y los seres con los cuales convivimos. 

La ciencia oficial reconoce que en nuestro cuerpo habitan infinidad de bacterias y hongos, los cuales son necesarios para el correcto funcionamiento orgánico y biológico. Podemos citar como ejemplo de esto a los llamados probióticos de los alimentos, las bacterias que habitan nuestra piel y mucosas, las bacterias del intestino, etc. Nadie se ocupó de contarlas pero es aceptado que existen 10 bacterias por cada célula humana, por lo tanto, si nuestro cuerpo fuera una democracia estaríamos gobernados por una bacteria. Esto parece gracioso y en la realidad no sucede así porque nosotros podemos controlar, de alguna manera, el crecimiento y desarrollo de estos seres vivos. Cuando avancemos en la tercera ley biológica en detalle, explicaremos cómo se produce esta simbiosis y la comunicación biológica.

Por último pero no menos importante, la quinta ley biológica es conocida como la “quintaesencia”. Se denomina quintaesencia al extracto más depurado o concentrado de algo, el estado más puro.

 

5) Quinta ley biológica: La «Quintaesencia»

  • Toda llamada “enfermedad” es parte de un Programa Biológico Especial y Significativo (SBS) de la naturaleza, comprensible en el contexto de nuestra evolución.
    • La quinta ley biológica de la naturaleza es la quintaesencia de la Nueva Medicina Germánica. Nos indica que nada en la Naturaleza es “maligno” o insignificante, como lo habíamos pensado. Cada conflicto (DHS) que agarra a un individuo a “contrapié” gatilla un Programa Biológico Especial Significativo (SBS) el cual asiste al organismo en la resolución de la situación de conflicto actual. Incluso las “constelaciones” (2 SBS en posiciones opuestas del cerebro) pueden ser ahora entendidas como meta-programas temporales significativos.

La quinta ley nos regala la idea que en la vida “todo tiene un sentido”, que nuestro cuerpo nunca quiere destruirnos, que nos adaptamos para lograr sobrellevar una situación y salir adelante, que no existen los errores en la naturaleza.

Considerar las enfermedades como errores o males, aceptar creencias tales como los crecimientos descontrolados o invasivos de tejidos, es la forma como se intenta explicar la ignorancia sobre el funcionamiento del cuerpo, la mente y la psique.

*Os dejo un vídeo didáctico para que lo comprendáis mejor:

 

«El cuerpo expresa lo que la mente calla»

(Carl Gustav Jung)

A través de esta reflexión de Jung, vislumbramos que el cuerpo a través de sus avisos, nos muestra dónde no estamos siendo coherentes con nuestros ámbitos cotidianos: personal, social, laboral, económico y familiar.

Nos muestra a través del síntoma, qué debemos entender de nosotros mismos.

Y debemos entender a través de los demás, que lo que nos molesta es algo no sanado de nosotros mismos.

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*Conclusiones finales:

El libro «La enfermedad como camino» es una guía excelente para saber como se produce la enfermedad y a qué prestar atención en tu mente, qué cambiar de tu vida, dónde poner límites ante situaciones recurrentes que no quieres vivir, etcétera. Es uno de los libros que uso como referencia en mis sesiones privadas.

Os recomiendo encarecidamente este libro y os recomiendo leerlo entero: Aquí os dejo en enlace de compra por si os interesa saber y profundizar más sobre el tema de la enfermedad.

Hasta la próxima semana, con cariño, Edgar Doménech Coach

Edgar Doménech Coach – Más de 20 años de experiencia en el ámbito deportivo y de la salud.

 – Entrenador personal y Monitor de Culturismo por la Escuela Nacional de Entrenadores.  

– Coach de Nutrición y Salud por el Instituto de las Ciencias de la Nutrición y la Salud (ICNS).

– Diplomado en Bioneuroemoción por Enric Corbera Institute.

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