Del amor del ego al Amor Infinito (Relaciones conscientes parte I)

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En las primeras etapas de muchas relaciones románticas, es bastante común que las personas representen personajes con el fin de atraer y retener a quien quiera que el ego perciba ha de ser la persona que «me dará felicidad, me hará sentir especial y satisfará todas mis necesidades».

 

«Representaré el papel de quien deseas que yo sea, y tú desempeñarás el papel de quien yo deseo que seas». Ese es el acuerdo tácito e inconsciente. Sin embargo, representar personajes implica un gran esfuerzo que no se puede mantener indefinidamente, en particular después de que se inicia la vida en común. ¿Qué queda cuando se abandonan los personajes? desafortunadamente, en la mayoría de los casos no queda todavía la verdadera esencia de ese ser sino lo que cubre la verdadera esencia: el ego desnudo privado de sus máscaras, con su cuerpo de dolor y sus frustraciones que ahora se convierten en ira dirigida principalmente contra el cónyuge o la pareja por no haber eliminado el miedo subyacente y la carencia, elementos intrínsecos del sentido egoísta del ser.

 

En la mayoría de los casos, el llamado «enamoramiento» es una intensificación de los deseos y las necesidades. Nos volvemos adictos a otra persona, o mejor, a la imagen que hemos fabricado de ella. No tiene nada que ver con el verdadero amor, el cual no conoce la carencia.

 

Las personalidades no se aman, quieren algo.

 

– Byron Katie

 

1. CONECTAR CON TU AUTENTICIDAD

Al leer este maravilloso texto de Byron Katie, me di cuenta, que pese a ser un hombre romántico, que siempre ha tenido los valores de respeto, honestidad, confianza y respeto por la mujer, estaba siendo manipulador de forma inconsciente bajo las afirmaciones mentales que me hacía en forma aparentemente positiva de las mujeres:

«Conmigo vas a estar mejor que con ninguno»
«Te voy a sorprender cada día de mí vida»
«Te voy a cuidar como a una reina»

Y frases similares…

Todo esto por supuesto no parece malo, pero es una presión añadida para ti, porque prometes algo y debes cumplirlo… Porque juegas al papel de hombre galán, que impresiona a la mujer para conseguir su cariño, amor, lealtad… Pero no deja de ser una manipulación mental, una forma de pedir amor porque sientes carencia de él dentro de ti.

Todo esto te lleva al árbol transgeneracional, a la sanación de todas y cada una de las mujeres que han pasado por tu vida.

Piensa un momento…
¿A cuántas mujeres juzgas todavía por no haberte dado algo que supuestamente debían darte?
¿Cuántas veces te has sentido rechazado por qué deberían haberse portado contigo igual de increíblemente bien cómo lo has hecho tú?

Al ego le encanta comparar, y por eso, cuándo tú das el 200%, evidentemente si la otra persona no lo hace, pasas de ser el romántico de turno a sentir rencor dentro de ti.

Cuándo comprendí todo esto en mí, supe porque cada vez me duraban menos las relaciones y porque todas me acababan rechazando pese a ser el mejor hombre del mundo y el más romántico.

Era adicto a agradar a la mujer, me creía el salvador de todas ellas, y me autoafirmaba que cuándo me conocieran, iba a dejar el listón tan alto que nunca me iban a olvidar si me dejaban.

Entonces recordé a mí amigo Marcos Lezo, él me recomendó una vez hacer un ejercicio de perdón con todas las mujeres que habían pasado por mí vida.

La dinámica era muy sencilla, hacía una lista de todas aquellas relaciones que había tenido, ponía mi edad, e iba haciendo el recuento marcha atrás de los años que había estado con cada una de ellas y me hacía dos preguntas para cada mujer.
1- ¿Qué juzgo aún en ella?
2- ¿Qué le agradezco que me enseñará de mí?

Entonces hice el ejercicio de pedir perdón por lo que seguía juzgando en mis ex, y de agradecimiento por todo lo vivido con cada una de ellas.

Conecté con una tristeza profunda en mi interior, y pude llorar y sacar muchas capas de dolor en torno a la herida de rechazo que sentía con cada una de las mujeres.

Conecté con algo súper profundo, con la sanación de una herida que me impedía ser yo, ser auténtico por la obsesión de agradar

Desde que hice el ejercicio de perdón con todas mis ex, he recuperado la amistad de mujeres maravillosas, he pasado de no hablarle a casi ninguna, a recuperar toda la complicidad y amistad de antes de salir y quedarnos con eso.

Me he dado cuenta que bajo la capa de tratar bien a la otra persona, había un ego tremendo: Yo soy el que te va a salvar, el que te va a tratar mejor que nadie, está va a ser tu relación más especial… Todo eso se ha caído y he vuelto a ser sólo yo, no nadie que solo busca agradar para conseguir algo a cambio.

También he vislumbrado en mí, que el amor del ego, no tiene nada que ver con el amor que siento ahora mismo con cada una de ellas, no es un amor sentimental, no es un amor de poseer, ni de querer nada a cambio. Es un amor infinito de querer preocuparse por esas personas que han formado parte de mi vida, y lejos de relegar al olvido ese tiempo vivido con ellas, siento que así soy capaz de honrarlo, bendecirlo y sanarlo.

Sé que podré estar ahí para cada una de ellas, para apoyarlas si lo necesitan, para sonreír si sentimos que ambos la vida nos trata bien o de simplemente estar ahí como un amigo más, con mucho cariño y amor de verdad.

Esto me lleva a estar una temporada en paz con mi interior, a mis padres, a sentir que debo sanar las heridas que han creído hacerse en mi alma y darse un tiempo y un espacio para su sanación.

Ya no siento esa ansiedad de estar con nadie, no siento que deba demostrar nada, eso me libera y me permite ser yo en casa momento. No siento la presión de agradar, de ser el hombre más romántico del mundo, ni ser mejor que nadie. Simplemente me convierte en Edgar Doménech Macías sin más.

Esto nos lleva a Robert Adams que nos dice esto, y lo extrapolamos a las relaciones de pareja.

Cualquiera que sea tu dharma, el karma te lo ha presentado. Por lo tanto, no luches contra él. Bendícelo.

 

Esto es algo difícil de entender a veces, porque tienes la impresión de que si vives en una situación horrible, tienes que quedarte allí y no cambiarlo. Ésta es la verdad suprema. Esto es exactamente lo que debes hacer. Y sabes por qué. Porque tienes dentro de ti los condicionamientos que están al nivel de tu experiencia. Esto significa que si cambias tu entorno, o si cambias la situación, el condicionamiento que tienes dentro de ti simplemente te volverá a poner en ese tipo de posición con diferentes personas, diferentes entornos, pero no te habrás elevado de esa situación. Por lo tanto, tienes que experimentar las mismas cosas una y otra vez, una y otra vez.

 

Encontramos que esto sucede en personas que se divorcian, se casan, se divorcian y se casan. Siempre piensan que van a conseguir algo mejor. Pero siempre parecen tener el mismo problema. Solo caras nuevas, gente nueva, los mismos problemas. Entonces, si tienes un matrimonio horrible, o si no estás viviendo con la persona que amas, no trates de cambiar esto. Porque no te has cambiado a ti mismo/a. Simplemente conozca la verdad. Trabaja en ti mismo y nunca reaccione a la condición. Ésta es la libertad que tienes del dharma y el karma. Cuando comiences a ver la verdad en ti mismo, automáticamente serás recogido por el poder que conoce el camino, y serás colocado en una posición o en un lugar donde se supone que debes estar en este momento. Por eso les digo tan a menudo que no hay errores. Parece algo complicado para la mente finita, pero estás en el lugar correcto, pasando por esas experiencias que son adecuadas para ti en este momento. Solo si estás agradecido y bendices la posición en la que estás, te conviertes en un ser superior, te elevas y finalmente encuentras la liberación. Pero comienza y termina contigo.

 

No intente cambiar nada. Ser uno mismo. Trabaja en ti mismo. Empiece a ver las cosas bajo una nueva luz. Vea su situación de manera diferente. No hay cosas malas, no hay cosas buenas, pero el pensar lo hace así.

 

Deja de pensar en los extremos, lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto. Más bien, mírate a ti mismo en el momento. Mantente centrado. Mírate a ti mismo como un ser divino, un ser infinito, totalmente libre y liberado. No sientas lástima de ti mismo porque estás en una posición, en una situación que no te gusta. Esto solo te mantiene ahí más. Y nuevamente, como mencionamos antes, incluso si huye de una situación, atraerá algunas de las circunstancias a otra parte. Huir nunca es la respuesta. Cambiarte a ti mismo es la respuesta. Eche un vistazo a su propia vida y vea si no es cierto lo que estoy diciendo. Los cambios por los que has pasado en tu vida. Conozco a muchas personas que han dejado sus hogares y su familia y se han ido a la India a meditar, a encontrar gurús, maestros. Han vuelto muy deprimidos, incluso suicidas, porque lo han abandonado todo. Recuerde que no hay nada a lo que deba renunciar. Solo mentalmente abandonas el apego.

 

Mira siempre al mundo como un reflejo de ti. Tu eres el mundo. El mundo no puede ser nada sin tu aprobación. Suena extraño, pero cierto. Tienes que dejar de identificar condiciones ajenas a ti mismo. Sé que parece difícil de hacer. Cuando ves los disturbios que acabamos de tener, los asesinatos, los saqueos, es realmente difícil darte cuenta de que eres uno con esto. Pero piensa en esto. ¿Por qué debería pensar que soy uno con las cosas buenas? Si eres uno, eres uno con todo. Nunca las cosas buenas que disfrutas, te gustan y te gusta traer a tu vida.

 

Eres omnipresente y eres uno con todo lo que existe. La forma correcta de observar esto es mirar todo en este mundo de manera inteligente, sin comentarios, sin reacciones. No estés a favor ni en contra de nada. Entrénate para observar, mirar, mirar, sin ninguna reacción.

 

– Robert Adams

 

2. LA QUEJA NUCLEAR (Libro: Este dolor no es mío – Mark Wolynn)

Las palabras que usamos para describir nuestras preocupaciones y luchas puede decir más de lo que pensamos. Sin embargo, pocos de nosotros piensan en mirar ahí. En este apartado del artículo, comenzarás a construir tu mapa nuclear del lenguaje. Aprenderás a seguir tus palabras, ya que forman un rastro de pistas que pueden conducir al origen de tus miedos. A lo largo de este camino verbal, la queja principal va a ser tu primer punto de parada. Puede ser un tesoro de riqueza sin examinar. Tu queja nuclear puede incluso contener las semillas de la resolución de un conflicto personal que buscas. Sólo tienes que mirar en el interior.

Para escuchar la queja principal en nuestro lenguaje cotidiano, buscamos el hilo más profundo de emoción en el tejido de las palabras que decimos. Escuchamos las palabras que tienen la resonancia emocional más fuerte con ellos. A veces hay un temor debilitante que nos mantiene cautivos. A veces hay una cualidad urgente de algo que se está pidiendo o solicitado. A veces sólo hay un gran dolor. Siempre que Bob, un ingeniero de estructuras de cincuenta y dos años de edad, se siente ansioso y solo, se queja:

¿Por qué todo el mundo siempre me deja? Por qué no soy lo suficientemente bueno?”

A veces oímos las palabras o frases que parecen tener una vida propia. En la queja de Joanne, ella dijo que su madre siempre se refirió a ella como la “decepción absoluta” en la familia. Su principal queja era que ella y su madre no estaban cerca y que las palabras duras distancia y entre ellos habían sido la fuente de gran dolor y el vacío para ella. Cuando descubrió que las capas de dolor generacional, comprendió que era su abuela, y no ella, quien se sentía como el “decepción absoluta” en la familia.

Al analizar la queja principal, no sólo estamos mirando nuestro lenguaje hablado, estamos observando nuestra somática o lenguaje corporal físico. También prestamos especial atención a los síntomas y comportamientos que hemos que se destacan como idiosincrásico o inusual.

Os mostraré las averiguaciones hechas en mi árbol transgeneracional en este aspecto con el tema de las relaciones de pareja:

*Ejercicio escrito #1: Investigar tu queja nuclear

1. Concéntrate en el problema más apremiante en su vida en este momento. Podría ser un problema con su salud, su trabajo, su relación de cualquier problema que altera su sentido de la seguridad, la paz o el bienestar.

Relaciones de pareja:
«Por muy bien que me porto con las mujeres, siempre me acaban dejando».

Mi padre dice:
«Las relaciones de pareja son muy difíciles. Siempre hay diferencias y manías. La pareja perfecta no existe».

2. ¿Cuál es el problema más profundo que desea sanar? Tal vez es un problema que se siente abrumador para usted. Tal vez es un síntoma o una sensación que ha tenido toda su vida.

«Siento ansiedad cuando una mujer no me presta toda su atención».

3. ¿Qué es lo que quieres ver cambiar?

«No sentirme con la necesidad ni el apego de estar con una mujer».

4. No corrijas ni enmiendes lo que escribas.

«Siento celos cuando una mujer se ríe con otro hombre que no sea yo».

5. Escribe lo que te parezca importante.

«Quiero que me presten continua atención. Por eso trato de ser el más romántico, el que mejor las trata, el más detallista. Quiero que me tengan presente en sus mentes y ser lo más importante para ellas».

6. Ve escribiendo lo que te llegue. Por ejemplo, puedes llevar el miedo de que te pase algo terrible en el futuro. No importa lo que salga; tú sigue escribiendo.

«Tengo miedo a estar sólo, a conectar con mi tristeza en la soledad. Tengo miedo a no ser importante para alguien, por eso a veces quiero llamar la atención y que me hagan caso frecuentemente».

7. Si no te llega nada, responde a esta pregunta: ¿Qué temes qué te pudiera pasar si no se te quita nunca la sensación, el síntoma o el trastorno que tienes?

«Siento miedo a no ser nadie para la vida de otra persona.»

8. Resonancias familiares:

«Mi abuelo paterno abandonó a mi padre, y a mi padre lo crío otro hombre que era un borracho y un maltratador.»

La queja nuclear:
«Siento miedo a no ser nadie para la vida de otra persona», es una afirmación de la herida de abandono de mi padre, el cuál no tuvo padre biológico, y si no eres nadie para tu padre, te puede criar un maltratador y un borracho, lo cuál tu supervivencia peligra.

Mi abuela desarrolló un cáncer a raíz de los maltratos, con lo cuál en la mente de mi padre se forjó la creencia de que las relaciones de pareja «…son difíciles», los compromisos son malos, pueden llegar a causarte la muerte.

Esto me lleva al presente, encuentro buenas mujeres, pero no quieren tanto compromiso, o se agobian de estar en pareja… El mismo agobio y falta de compromiso que siente mi madre con mi padre. Actualmente viven juntos por necesidad y no se soportan. Ambos se dicen el uno al otro… «Tiene muchas manías».

El que no quiere compromiso soy yo de forma inconsciente, para mí las relaciones de pareja son peligrosas y acaban mal.

En esta toma de conciencia reside tu autenticidad, tu capacidad de mostrarte libre en una relación más allá de presiones genéticas autoimpuestas. Si somos capaces de hacer un trabajo de investigación transgeneracional y genética familiar, podremos tomar conciencia de para qué hacemos las cosas en relación, y mostrarnos tal cual somos ante la otra persona y ante la vida, lejos de manipulaciones, apegos tóxicos u otro tipo de comportamientos nada beneficiosos.

Espero que este artículo donde he abierto todos los rincones de mi corazón os sirva para tener relaciones más sanas, con mucho más amor, valentía, honestidad y respeto.

Con cariño Edgar Doménech Coach

Edgar Doménech Coach – Más de 20 años de experiencia en el ámbito deportivo y de la salud.

 – Entrenador personal y Monitor de Culturismo por la Escuela Nacional de Entrenadores.  

– Coach de Nutrición y Salud por el Instituto de las Ciencias de la Nutrición y la Salud (ICNS).

– Diplomado en Bioneuroemoción por Enric Corbera Institute.

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