“No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”
(Jiddu Krishnamurti)
– Dalila, ¿Cómo has encontrado el equilibrio en tu vida?
– Pues quitando todo aquello que no me hacía sentir bien.
– ¿Y eso cómo has hecho posible eso en tu día a día?
– Siendo honesta con lo que siento que quiero para mi vida en cada momento…
Con estas dos preguntas surgió una conversación muy profunda entre Dalila, y yo, una conversación súper productiva para analizar el porqué nos sentimos mal con determinadas cosas de nuestro día a día, y cómo cambiar eso.
En la vida tenemos dos caminos, o tomamos el camino hacia el bienestar interior, o hacia el sufrimiento interno. Durante esta conversación con mi mejor amiga de Barcelona, ella me contaba como había vivido un proceso en el que poco a poco, había ido quitando cosas de su vida que sentía que no le hacían ningún bien y le hacían sufrir por dentro. Me contaba como había aprendido a poner límites a situaciones o personas, ya sea sacándolas de su vida, o no prestándoles atención cuando se ponían dramáticas, creando así un escudo protector de su paz interior que ahora mismo para ella es innegociable.
También me contaba, cómo había aprendido a ser honesta con sus sentimientos, y respetarse así misma sin hacer daño a nadie, y me pareció tan interesante esta charla con ella, que me dio la idea para este artículo que escribo hoy y trabajamos esta semana en la web.
Y es que en la sociedad normalizamos el sufrimiento, y eso es una realidad.
- Normalizamos el «arrastrarnos» hasta el trabajo porque no nos sentimos bien en él.
- Normalizamos los dolores y el tomar pastillas para calmar el dolor.
- Normalizamos el estar mal en pareja y «soportarnos».
- Normalizamos el sentirnos víctimas de nuestra vida.
- Normalizamos la queja.
Y esta actitud mental la vemos normal. Sin embargo, si mediante la honestidad hacia un@ mism@ nos respetamos, nos amamos, tenemos una autoestima fuerte y a la vez no hacemos mal a nadie, esto se ve como fuera de lo normal, y este concepto de «fuera de lo normal» es lo que debería ser «natural» en el ser humano. Una persona en pleno crecimiento personal y espiritual, que se coma a la vida allá donde vaya y no que la vida literalmente se la coma a ella.
El malestar está socialmente aceptado, el fumar, el salir a beber y «ponerse ciego» de alcohol, drogarse, ser adicto a muchas conductas tóxicas… pero cuando alguien que se victimiza le dices que te sientes bien con tu vida te mira raro como si eso fuera anormal. Justamente a eso se refería Jiddu Krishnamurti en la frase “No es signo de buena salud el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”.
«Antes de auto-diagnosticarse con depresión o baja autoestima, asegúrate de no estar rodeado de idiotas»
(Sigmud Freud)
Esta frase tan aparentemente dura de Freud, nos hace echar un ojo a la calidad de nuestras relaciones, y en torno a ello os hago la siguiente reflexión…
Existe una tendencia neurótica en la sociedad, a mencionar todos los problemas o aquello que nos va mal, y apoyar al otro con argumentos negativos y de sufrimiento, diciéndole que a nosotros también nos va mal para empatizar con el sufrimiento ajeno. (Pronto haré el congreso mundial «Todos a sufrir»).
Y también es muy común en la sociedad, encontrarnos con personas a las que les mencionas tus logros, progresos, metas, objetivos, y no sólo no se alegran, sino que nos tiran por tierra todo aquello que nos hace especial ilusión contar porque nos sentimos orgullosos de que en esa parte de nuestra vida, nos va bien.
Seamos claros, que nos vaya bien molesta al otro en una sociedad de irresponsabilidad personal, ya que es más fácil echar las culpas al gobierno, a la sociedad, a la cultura, a las leyes, a la familia, al trabajo, y a muchas otras cosas que no nos hacen responsables de cambiar absolutamente nada de nuestra vida.
Y esa es la mayor lacra de la sociedad, es nuestro mayor límite… Y hacer todo lo contrario es nuestro mayor potencial.
¿Qué eliges estar en la zona de la víctima o en la zona de la influencia por cambiar y responsabilízate de tu vida?
- Os dejo un vídeo parodia donde se ve clara esta conducta:
«Muchas personas poseen una mentalidad de víctima que utilizan como excusa para no responsabilizarse de sus vidas»
(Carl Gustav Jung)
1. La fórmula de la confianza en uno mismo:
Afírmate a ti mism@…
- Primero: Sé que tengo la capacidad de alcanzar el objeto del propósito definido de mi vida; por lo tanto, exijo de mí mismo a acción perseverante y continua hasta conseguirlo, y aquí y ahora prometo ejecutar tal acción.
- Segundo: Me doy cuenta de que los pensamientos dominantes de mi mente se reproducirán con el paso del tiempo en actos externos y físicos para transformarse en una realidad física; por lo tanto, concentraré mis pensamientos durante 30 minutos al día en la tarea de pensar en la persona en que me propongo convertirme, creando de este modo una imagen mental clara.
- Tercero: Sé que, mediante el principio de la autosugestión, cualquier deseo que abrigue con perseverancia buscará expresarse a través de ciertos medios prácticos para obtener el objeto que haya tras él; por lo tanto, te dedicaré 10 minutos cada día a permitirme una mayor confianza en mí mismo.
- Cuarto: He escrito y definido con claridad una descripción del objetivo primordial de mi vida, y nunca dejaré de enfocarme en ello, hasta que haya conseguido la suficiente confianza en mí mismo para alcanzarlo.
- Quinto: Comprendo con claridad que no hay riqueza ni posición que pueda durar mucho tiempo, a menos que se haya formado sobre la lealtad y la justicia; por lo tanto, no me comprometeré en ninguna transacción que no beneficie a todos aquellos a quienes afecte.
«Estas donde estás y eres lo que eres por tus pensamientos y tus acciones»
(Napoleón Hill)
Consejos para lograrlo…
- Tendré éxito atrayendo hacia mí las fuerzas que deseo emplear, y la cooperación de otras personas. Induciré a otros a servirme, por obra de mi disposición a servir a otros.
- Eliminaré el desprecio, la envidia, los celos, el egoísmo y el cinismo y cultivaré el amor por toda la humanidad porque sé que una actitud negativa hacia los demás nunca me dará éxito.
- Haré que los demás crean en mí, porque yo creeré en ellos y en mí mismo.
- Firmaré esta fórmula con mi nombre, la memorizaré y la repetiré en voz alta una vez al día, con fe absoluta de que influirá gradualmente en mis pensamientos y mis actos para que yo me convierta en una persona que confía en sí misma y que goza del privilegio del éxito.
2. Tres pasos para estimular el subconsciente:
- Primero: Elija un sitio tranquilo, (preferiblemente en la cama, por la noche) donde no vayan a distraerlo ni interrumpirlo, cierre los ojos, y repitan voz alta (de manera que usted pueda ir sus propias palabras) el enunciado escrito de la cantidad de dinero que se propone acumular como el brazo para esta acumulación y una descripción de los servicios o de las mercancías que pretende dar a cambio de dinero. Al ejecutar estas instrucciones, véase a sí mismo ya en posesión del dinero.
- Segundo: Repita este programa por la noche y por la mañana hasta que pueda ver en su imaginación el dinero que has decidido acumular.
- Tercero: Ponga una copia de su enunciado escrito donde pueda verla por la noche y por la mañana, y léala justo antes de dormirse y antes de levantarse hasta que la haya memorizado.
3. Cinco claves del control de tu vida
- No puedo cambiar a nadie, pero puedo cambiar la forma de verlo yo
- Todo el mundo necesita reconocimiento, entonces vamos a usarlo en nuestro favor
- Toda acción, por muy incomprensible que parezca, tiene una intención positiva para la persona que la hace
- Nada de lo que me ocurre es casualidad
- No hables del otro como la causa de lo que te ocurre
«Deja de sentirte víctima del mundo y así podrás elegir ser la mejor versión de ti»
(Edgar Doménech Coach)
Siempre es el mismo tema, la ausencia de control ante las circunstancias externas que parezco ver fuera de mi experiencia humana.
El ego quiere controlar todo lo que debe pasar, te dice que ocurrirá, los desastres que va a ocasionar basado en experiencias pasadas.
La pandemia ha ocasionado hasta, que amigas mías que estaban en un crecimiento interior increíble, hayan involucionado sintiéndose víctima de todo lo que ven.
Al final todo esto tiene dos visiones, me siento víctima ante la imposibilidad de controlar que va a pasar, o elección personal basada en la zona de influencia:
- Tomo las medidas de higiene necesarias
- Optimizo mi protocolo de alimentación
- Hago deporte
- Apago la tele
Nuestra mente condiciona nuestra realidad porque lo vivimos desde la experiencia. En la vida, no todo puede ser paz y felicidad, pero se puede elegir vivir gestionando un mundo absurdo y demente dónde vivimos. Es la experiencia que elegimos, y la elección de cómo hacerla es nuestro libre albedrío.
La realidad de la condición humana, es que nos encanta sufrir, nos encanta ser las víctimas de lo que vemos, y por eso ocurre está experiencia. Lo hemos creado todo nosotros con nuestra visión del mundo.
4. O estás en la mente creativa o en la mente perturbada
Todos sabemos que el cerebro es dual. En referencia a esto…
- O estás en el ego, o en el espíritu.
- O estás enfadad@, o estás content@.
- O siento temor, o siento amor.
- O estoy pensando con la mente racional-lógica, o con la mente emocional-creativa.
- O me siento perturbad@ o me siento creativ@.
- O me siento negativ@ o me siento positiv@.
- Mientras pienso en creencias limitantes, no tengo creencias potenciadoras.
En resumen, si estoy en la polaridad negativa-limitante no estoy en la polaridad positiva-creadora. Y si no estoy en mi mente creativa, mi mente se siente limitada y pensando en problemas y quejas constantemente, así es difícil escuchar nuestra voz interior que nos guía hacia lo que de verdad queremos hacer en la vida.
- Os dejo para finalizar este vídeo que hice esta semana para potenciar todas las ideas expresadas en el presente artículo:
Hasta la próxima semana. Espero que os haya gustado el artículo y os haya aportado mucho valor. Gracias, gracias, gracias por leerme una semana más.
Con cariño, Edgar Doménech Coach


